En la espiritualidad mapuche, el yeyipun no es solo una oración.
Es una forma de relación consciente con la vida, donde el Che se reconoce como parte de un todo vivo, espiritual y material.
El saludo comienza en lo cercano
El Che se dirige primero a los espíritus y fuerzas del territorio donde habita: cerros, ríos, cascadas, humedales y su propio espacio.
Reconoce su presencia
Agradece su función
Valora el equilibrio que sostienen
Aquí hay pertenencia, no separación.
Luego, la palabra se expande hacia la familia espiritual del territorio, los newen que acompañan la vida del lof.
Más adelante, el saludo alcanza los planos ancestrales, donde habitan:
Machi
Gillatufe
Kuyfike che
Weichafe
Ellos siguen presentes, acompañando desde otras dimensiones.
Finalmente, el yeyipun se eleva hacia las fuerzas creadoras y el universo:
Wenu chaw
Ñuke Mapu
El Che pelu
Montul che pelu
Zewma chepelu
Y también hacia:
(wangülen) Estrellas, astros y energías del cosmos
Porque la vida, para el mapuche, no se limita a lo visible.
Un principio fundamental
La mente ordena la palabra, pero es el corazón quien le da la fuerza y el sentido a la oración.
El (rakiduam) guía,
el (piwkentu) da verdad.
Sin coherencia interna, la palabra no llega.
La familia espiritual ![]()
El Che no está solo.
Existe una red espiritual presente en todos los planos:
Territorio
Ancestros
Dimensiones espirituales
Cosmos
El yeyipun permite reconocer, saludar y mantener ese vínculo vivo.
¿Qué es el yeyipun?
Gratitud
Petición
Reconocimiento
Comunicación
Pero, sobre todo, es una forma de vivir en equilibrio,
en conexión con todo lo que existe.
No es repetir palabras.
Es sentir, comprender y vincularse.
Si esto resuena en tu piwke y püllü, pronto estaremos compartiendo espacios para profundizar en la espiritualidad mapuche y la práctica del yeyipun.
Amulepe taiñ mapuche kimün. ![]()
