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1937; “El Desalojo de la Tribu Nahuelpan”

Abr 19, 2026

Por Celedonio Chele Díaz.

Pocos libros han reflejado tan crudamente la Historia de Esquel y la Comarca como el libro de Chele Díaz.

Resistencia indígena.

Hasta cerca de 1883 Francisco Nahuelpán perteneció a la tribu de Sayhueque. Terminada la resistencia indígena, Nahuelpán ya cacique habita los campos de lo que hoy se denomina Boquete Nahuelpán. Un decreto presidencial le da la tenencia en 1908, de más de 19.000 has por sus servicios a la Nación, que después fueron ampliadas a unas 21.500 has. (El mismo decreto que aprueba la mensura del Pueblo de Esquel, realizada por el Ing. Molinari). Pero en 1918 con la llegada a Esquel de los hermanos Amaya, se inicia la gestión del desalojo en connivencia con el poder político y la complicidad de otros ganaderos.

Lorenzo y Nicanor Amaya.

Los hermanos Amaya, son parte de la leyenda negra de la región. Para encontrar una razón al odio de los Amaya hacia “los indios”, basta una mirada a los intelectuales que durante la Conquista del Desierto, impulsaron la política del exterminio «de la barbarie» o la predica de «cuidarse de los indios chilenos».

Parece una burla del destino que el reclamo de los Amaya solicitando “justicia” al presidente Farrel (de facto) coincidiera con los festejos del «Día del Indio Americano». Quizás su ceguera por convertirse en terratenientes a cualquier costo, les hizo descuidarse de ese detalle. Si bien los Amaya fueron los ideólogos del desalojo, hubo otras ilustres familias de Esquel que aprovecharon la ocasión para pasar de empleados a patrones como Lorenzo y Nicanor, y quedarse con las tierras.

Lejos de Nahuelpán.

Los funcionarios de la Oficina de Tierras (En esa época Dirección General de Tierras, ya que estamos en tiempos de los Territorios Nacionales) estaban solicitando presupuesto a los camioneros para trasladar lejos de Nahuelpán, unas 40 familias aborígenes. Así que los camioneros de Esquel fueron los primeros en enterarse oficialmente de que Nahuelpán y “los indios” serían desalojados.

En junio/julio de ese año, ya estaban redactados los contratos para Lorenzo y Nicanor, aunque los Amaya no eran ni serían nunca tan eficaces como los Braun Menéndez y los Menéndez Behety. Consumado el desalojo fueron puestos en posesión los nuevos dueños de la tierra.

15 de diciembre de 1937

El desalojo se produjo el 15 de diciembre de 1937 y fue llevado brutalmente a cabo por el ejército y la policía. Fueron más de trescientas de personas abandonadas a su suerte, entre niños, mujeres y ancianos. Se produjo el desmembramiento de la tribu y la separación por familias, huyendo algunas a las Comunidades de Lago Rosario y Sierra Colorada; otros a poblar los terrenos baldíos aledaños a Esquel. Significó el nacimiento/crecimiento de los asentamientos poblacionales que rodean el centro de Esquel: Los Barrios Ceferino, Rural Vieja, Bella Vista, Estación, y también es sabido que varias familias se dirigieron a Gualjaina, Cushamen y otros parajes.

Algunas familias que sufrieron esta expulsión son los Nahuelpan, Antieco, Jara, Prane, Castro, Ayllapan, Ainqueo, Quilaqueo, Catriman, Suarez, Cañuilaf, Santul, Neipan, Cayucul, Calfú, Basilio, Panguilef, Puelman, Cayaucul, Ancalipi, Paillapan, Huanquinahuel, Llancaqueo, Epulef, etc.

Desarraigo para siempre y a la fuerza.

Para muchos paisanos, el desarraigo sería para siempre y a la fuerza, debieron reconvertirse en peones de cualquiera, trabajando de albañil, en los hornos, changueando, contratados en arreos o como peones de sus propios desalojadores.

La restitución de parte de la tierra

Luego, durante la presidencia de Juan Domingo Perón se concretaría la restitución de la tierra a la tribu de Francisco Nahuelpán, pero del total de las tierras originales, sólo se restituyeron unas 7.500 has. Muchos indígenas fueron engañados cuando se les informaba que recibirían campos donde podrían tener un porvenir. Esos campos, estaban tan sobrepastoreados, que algunos preferían afrontar la vida nómade. Solamente los descendientes directos de Francisco Nahuelpan fueron beneficiados con la restitución parcial.

Quemaron las poblaciones.

Obtenida la adjudicación, se realizó el desalojo de las familias indígenas, se les quemaron las poblaciones y les quitaron numerosas ovejas. Muchos deambularon por la costa del “Arroyo Esquel”, dando un espectáculo bochornoso que conmovió la opinión del país, que conoció esta situación por medio de la prensa. Sólo se salvaron de las llamas los ranchos que indicó el Dr. Lorenzo Amaya.

Ambrosio Ainqueo: “Mi hermana falleció de hambre y pena después del desalojo”.

“Yo salí de Nahuelpán cuando nos desalojaron, siete años iba a cumplir. La cosa fue cuando los hombres estaban trabajando, así que encontraron a los chicos y las mujeres. Nos quemaron la casa. Tiraban todo afuera, chapa, pilcha y madera. Mamá tenía un galpón de esquila con techo de junco, una cocina y todo eso fue al fuego. Yo veía todo eso y lloraba con mi hermana que tenía 9 años. Y mamá lloraba también. Mi hermana falleció de hambre y pena después del desalojo. No me puedo olvidar de ese fogonazo que dio la cocina. Porque yo era chiquito y creí que era agua lo que habían tirado arriba de la cocina, y había sido nafta o querosén. Mi mamá lloraba y yo y mi hermana prendidos al vestido de mi vieja. Mi tío cargó los animales que tenía mamá y los llevó para Lago Rosario. Allá se fundió todo el primer invierno, ¡bravísimo ese año! Se murieron todos los animales y quedamos sin nada. Y nosotros en Esquel, vinimos a ocupar un terreno del otro lado del Arroyo Esquel. Nos descargaron ahí y mamá hizo lo que pudo. Puso cuatro palos, unas chapas y ahí pasamos la noche. Después mi mamá que bien poco hablaba castilla, terminó de joderse con la muerte de la hija. ¡Ahí perdimos todo! Mi hermana murió de hambre y de pena. Yo me salvé por la Iglesia”. (Testimonio de Ambrosio Ainqueo)

Aun cuando fueron comprobadas sus maniobras fraudulentas de “los Amaya” para quedarse con la tierra de “los indios”, los políticos de Esquel el 01 de Septiembre de 1961 les han rendido un homenaje, demostrando que no les interesa la historia. Homenaje con calibre de burla grotesca al haberle impuesto el nombre del Dr. Nicanor Amaya a una calle de Esquel justamente en un barrio popular, donde la mayoría de los pobladores son descendientes de aquellos desalojados de Nahuelpán. Pero en Octubre de 2006 el Concejo Deliberante de Esquel decidió cambiar de nombre a la calle Amaya por “Desalojo del 37”, por considerar a Nicanor Amaya “persona indigna de tal honor” por su actuación en el desalojo de la Comunidad Nahuelpan.

Familias que se beneficiaron con los lotes de la Reserva Nahuelpan: Lostra, Rioboo Meabe, Hermanos Amaya (3 lotes), Alemán, San Román, Paggi, Roberts. Posteriormente, algunos de ellos enajenaron las tierras. (Pág. 87 del libro)

Para más información, escribir a: libreriamacayo@gmail.com

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